Tenemos La Victoria

1. Sobre el pecado, por la gracia. Ro. 6.14-17

14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. 15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. 16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;

2. Sobre Satanás, por la Palabra. Mt. 4.4,7,10; 1 Jn. 2.13-14

4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

3. Sobre el mundo, por la fe. 1 Jn. 5.4.

4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

4. Sobre todas las circunstancias de la vida Ro. 8.37.

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

5. Sobre el miedo a la muerte. Heb. 2.15.

15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

6. Grande será la recompensa del victorioso. Ap. 3.21.

21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 

Lectura: Romanos. 8:28-39
Texto. Romanos. 8:37